A la Arquidiócesis de León I Carta Pastoral No. 2

A mis queridos hermanos de la 
Arquidiócesis Metropolitana de León, Nicaragua
Queridos hijos: 
Los saludo con mucho cariño y aprecio desde mi residencia de descanso en la hermosa ciudad de Roma, Italia, donde, el día de hoy, (06 de octubre), mi querido hermano, Mons. Elias Tapia, su obispo auxiliar, ha sido ordenado obispo.

En uno de mis pensamientos durante la celebración, recordé una frase de Nuestro Señor, "No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los elijió ". Esta hermosa frase, me ha recordado el llamado que todos nosotros tenemos, un llamado que nos marca nuestro debr, un llamado que nos invita a callar el interior y escuchar a Cristo.

La misión episcopal no es un reconocimiento, es, al contrario, una escena parecida a el Calvario, principalmente, en Jesús cargando la cruz en su espalda. Cada persona carga con una cruz distinta. Unos cargan sus esfuerzos diarios, otros cargan las emociones y sentimientos interiores, muchos otros, cargan con sus expectativa, y algunos pocos, con la misión del pastoreo, la cual considero la más pesada de todas, obviamente, despues de la de Cristo.

Pero, les aseguro que no es necesario portar la mitra para hacer el llamado, o cargar el baculo para ser pastores amorosos, a ejemplo de Jesús.

Queridos hijos, tienen la fortuna de contar con una Arquidiócesis grande y digna, en la cual, desde el más pequeño seminarista, hasta el cardenal mas sabio, resuena el mensaje de Cristo, el mensaje de esperanza y de amor. Los invito a esforzarse, no para alcanzar titulos ni reconocimiento, si no para mirar al mas pequeño, y ayudarlo a caminar, porque en Cristo, tenemos la recompensa mas grande.

A ustedes se les encomienda mi hermano, Elias Tapia, quien les aseguro que ha de ser un excelente servidor, y de quien espero frutos verdaderos y abundantes. ¡Crezcan de su mano, para que juntos y unidos alcancemos la Gloria Eterna!

Me despido de ustedes, esperando que observen este mensaje en su corazón, y encomendandome a sus oraciones, mediante la intercesión de Santa Maria, madre de Cristo, y obediente y fiel sierva de Dios.

Atte.
   M. LuiS R. GalvaN   
Nuncius Apostolicus

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