NUNCIATURA APOSTÓLICA DE
HISPANOAMÉRICA
Jesucristo
Esperanza que no defrauda.
Queridos hermanos:
Llenos de jubilo desde la Nunciatura Hispana queremos anunciar que el día de hoy, durante el evento convocado por Su Santidad Benedicto VIII, hemos recibido un anuncio que llena de esperanza, orgullo y profunda gratitud nuestro corazón de pastores.
El Santo Padre, movido por el Espíritu Santo y reconociendo el celo pastoral, la fidelidad y el testimonio de nuestros hermanos, ha declarado su intención de elevar a la dignidad cardenalicia a:
- Mons. Sergio Gómez García, Arzobispo de Guadalajara.
- Mons. Zuriel Arizmendi, ODEM-M, Arzobispo Metropolitano de León, Nicaragua.
- Mons. Henrique Azevedo Gänswein, Secretario de Estado del Vaticano.
- Mons. Newton Brandsma, OC-M, Nuncio Apostólico en Brasil.
- Mons. Daniel Bergoglio Bezerra, Obispo Diocesano de Coxipó, Brasil.
Este anuncio, recibido con unánime alegría, constituye un signo luminoso de la Providencia en medio de un tiempo donde muchas de nuestras Iglesias han atravesado pruebas, silencios y desafíos pastorales. El Santo Padre, con gesto paternal, nos recuerda que la fidelidad tiene su recompensa y que la obra realizada en Hispanoamérica es vista, valorada y bendecida desde la Cátedra de Pedro.
La elevación de dos de nuestros Arzobispos hispanos; de Guadalajara y León, es un reconocimiento explícito al camino recorrido, y un aliento para continuar con renovado ardor.
Es también una voz clara que nos invita a superar los cansancios, sanar las heridas recientes y mirar hacia adelante con fe y unidad.
Les pedimos, pues; que oremos por estos nuevos cardenales; El Santo Padre nos deja un mensaje implícito:
la Iglesia necesita pastores encendidos, no adormecidos; pastores que animen, reconstruyan y acompañen a su Pueblo.
Este es un tiempo providencial para reavivar la llama de nuestras comunidades, especialmente en aquellas zonas que han sufrido heridas, crisis o desgaste pastoral.
Agradecemos al Santo Padre su discernimiento y su cercanía con nuestras Iglesias.
Damos gracias al Señor por el testimonio de estos hermanos que ahora son llamados a un servicio aún mayor.
Invito a cada obispo, presbítero, diácono, religioso y fiel laico a unirse en oración y alegría por este acontecimiento, que sin duda marcará la historia de nuestra Comunidad Hispana y fortalecerá los lazos de comunión con el Sucesor de Pedro.
Que María Santísima, Reina de los Apóstoles, acompañe a nuestros hermanos en esta nueva misión.
En Cristo y al servicio de la unidad de la Iglesia,


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